viernes, 22 de agosto de 2014

INTERCESIÓN DE LOS SANTOS

Y COMO SE COMUNICAN CON NOSOTROS 
Muchas cosas que suceden en el cielo son un misterio para los de la tierra, pero otras están bastante bien discernidas como la intercesión de los santos por nosotros, que supone siempre una comunicación entre ambos, santos y nosotros. La experiencia indica además que esa comunicación es de doble vía, enviamos y recibimos comunicación, aunque a veces no podamos percatarnos por la “suciedad” de nuestros sensores.
Fuente: Taylor Marshall para Canterbury Tales


La Iglesia Católica pide a un santo en el cielo la oración por las personas, como una persona podría pedirle a un amigo oración. Sin embargo, existe una gran diferencia entre pedirle a un amigo que ore por mí que pedirle a San Pablo que ore por mí.

Por ejemplo, un amigo que está de pie en la sala me oye decir: “por favor, oren para que yo prepare una buena conferencia para la clase de mañana.” Si yo fuera a pedir la misma “oración” a San Pablo, es obvio que no se presentaría en la sala con los oídos corporales listo para recibir mi petición vocal.

Entonces, ¿cómo esta oración se transmite a San Pablo? ¿Y si hay 2.000 personas pidiendo oraciones a San Pablo al mismo tiempo?
Algunos protestantes suponen que los católicos creen que los santos son omniscientes y/o omnipotentes. La Iglesia Católica no enseña que los santos en el cielo son omniscientes y/o omnipotentes. Así que si no son omniscientes, ¿cómo es que “escuchan” las peticiones de oración que vienen de la tierra?

La respuesta es el Espíritu Santo. San Agustín enseña que al igual que la Iglesia es el cuerpo de Cristo, el Espíritu Santo es el “alma de la Iglesia.”

Lo que el alma es en nuestro cuerpo, lo es el Espíritu Santo al cuerpo de Cristo, la Iglesia (Sermón 267, 4: PL 38, 1231 D).

La presencia del alma en el cuerpo humano es lo que permite que los mensajes se muevan a través del cuerpo. El cerebro puede provocar que los dedos se mueva o el ojo vea. Pero esto no puede suceder en un cuerpo muerto. El alma es lo que permite que los mensajes viajen por el cuerpo. Si le quitas el alma, el cerebro no puede pedir mover los dedos del pie y el estómago no puede pedir a las manos y la boca que le den de comer.

Esto es en la comunión de los santos. El Espíritu Santo permite que el sistema nervioso central del cuerpo de Cristo envíe mensajes de ida y vuelta el uno al otro. El Espíritu Santo es quien da a los santos su condición de “santos”.

Aquí viene una primera objeción. Si lo que usted dice es verdad y el Espíritu Santo transmite “las peticiones de oración” de nosotros a los demás cristianos en el cielo, ¿por qué no puedo enviar una petición de oración por telepatía a un cristiano que vive en China?

La primera objeción se responde a cuenta del “tiempo y espacio.” Si estamos separados por el tiempo y el espacio de otra persona, no podemos comunicarnos. (Esto no es del todo cierto en la era de los teléfonos celulares y correo electrónico).

El santo no es glorificado en el tiempo o el espacio. Esto es un misterio. Así que él o ella de alguna manera pueden escuchar un millón de oraciones “a la vez” por medio del Espíritu Santo, que es infinito.

Una segunda objeción. Si lo que usted dice es verdad y el Espíritu Santo transmite “las peticiones de oración” de nosotros los cristianos en el cielo, ¿por qué no nos pueden enviar mensajes personales a la vuelta?

La segunda objeción se responde mediante el reconocimiento de que los santos a veces “envían mensajes” a los fieles en la tierra. Por ejemplo, san Gregorio de Nisa explica que San Gregorio el Iluminador recibió una visión en la que:

“Él escuchó que había aparecido una mujer exhortando a Juan el Evangelista explicar a un joven el misterio de la fe verdadera. Juan, por su parte, declaró que estaba totalmente dispuesto a complacer a la Madre del Señor, incluso en esta materia y que esto era lo más cercano a su corazón. Y así, la discusión llega a su fin, y después de haber dejado bien claro y preciso para él, los dos desaparecieron de su vista.” (San Gregorio de Nisa, Vida de San Gregorio Taumaturgo)

Aquí tenemos un ejemplo de la Santísima Virgen y San Juan apóstol que aparecen a alguien en la tierra con un mensaje. La historia de la Iglesia está llena de ejemplos de este tipo.

Una última objeción. ¿Pero no es la oración a los muertos un pecado de nigromancia?

Técnicamente, la nigromancia es consultar a los muertos con el fin de discernir el futuro. La nigromancia palabra deriva de Nekros, “muerto”, y manteia, “adivinación”.
En primer lugar, los santos en el cielo no están “muertos”. Ellos están vivos en Cristo, ¡más vivos que nosotros! “Él no es un Dios de muertos, sino de vivos; Ustedes están muy equivocados” (Marcos 12:27).

En segundo lugar, los católicos no pedimos a los santos oración para que puedan predecir el futuro. Tal vez la tía de alguien en México haga conjuros a través de la combustión de hierbas y la invocación a los santos, pero eso no es lo que la Iglesia Católica enseña o promueve. Es un abuso y no la norma.

En última instancia, los santos glorificados en el cielo asumen su identidad sacerdotal como el pueblo de Dios. Esta identidad sacerdotal implica la intercesión y para que ellos continúen el amor con nosotros, lo único que ellos pueden hacer es orar por nosotros. “Estamos rodeados por una gran nube de testigos” (Hebreos 12:1).

¡Todos los Santos, rueguen por nosotros!



martes, 8 de abril de 2014

SANTO DE HOY 8 DE ABRIL

BEATO AGUSTO CAZARTORYSKI
Paris - Alassio, Savona en la Liguria, en la costa del golfo de Génova, Italia (1858  1893)
Venerable: 1/12/1978
Beatificado 25/04/2004


OÍR BIOGRAFÍA DAR CLICK AQUÍ


OTROS SANTOS


Santo Ágabo. Judea, Israel ( s.I) Profeta. Una leyenda de la orden del Carmelo atribuye a Ágabo la fundación de una iglesia en honor de la Madre de Dios
San Amancio de Como. Canterbury, Inglaterra (siglos IV-V  448) Obispo, que fue el tercero en la cátedra de esta Iglesia y fundó la basílica de los Apóstoles.
Beato Clemente de Ósimo. Orvieto, de la Toscana, Italia - Marcas Italia (Primeros del siglo XIII 1291) Clemente: Aquel que es comprensivo, bondadoso y capaz de perdonar, es de origen griego. Beatificado en 1761 el Papa Clemente XIII confirmó el culto ab immemorabili.
San Dionisio de Alejandría. Alejandría, Egipto (†c.265) Conocido como San Dionisio Magno o El Grande.
San Dionisio de Corinto. Corinto, Grecia (180) Obispo. Dionisio: Aquel que mantiene la fe en Dios, es de origen griego.
Beato Domingo del Santísimo Sacramento (Iturrate Zubero). Dima, Vizcaya, España - Belmonte, Cuenca, España (1901 1927) Beatificado el 30 de Octubre de 1983 por el Papa Juan Pablo II. Presbítero de la Orden de la Santísima Trinidad.
Santa Julia Billart (María Rosa). Cuvilly, Bélgica - Amiens, Francia (17521816)  Pablo VI la canonizó el 22 de julio de 1969. fundadora del Instituto de Nuestra Señora y propagó la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
Beato Julián de San Agustín.  Medinaceli, Soria, Castilla la Vieja, España (1553 †1606) Religioso de la Orden de Hermanos Menores Descalzos. Julián: Aquel que pertenece a la familia Julia, es de origen latino. Beatificado el 23 de mayo de 1825 por el Papa León XII.


martes, 11 de marzo de 2014

SANTO DE HOY 10 DE MARZO

SANTOS MÁRTIRES DE SEBASTE
 Armenia, Cilicia, Turquia  (320)


Oh, Santos Mártires de Sebaste,
vosotros sois los hijos del Dios
de la vida y aquellos que servíais,
a terrenas potestades y por propia
voluntad, escogisteis poneros al
servicio de Cristo, al abrazaros
a su Cruz y vuestros verdugos os
condenaron al martirio y cantabais
todos vosotros el Salmo Noventa:
“Al que se declara en mi favor lo
defenderé, lo glorificaré y con él
estaré en la tribulación”. Entonces,
ilumino se la cárcel y oísteis que
Cristo mismo, los animaba a sufrir
con valentía vuestra prueba y uno
a uno, todos vosotros elevados
fuisteis al cielo eterno y corona de
luz recibisteis como premio, por
vuestro amor y lealtad suprema;
Oh, Santos Mártires de Sebaste.
© 2011 by Luis Ernesto Chacón Delgado


OTROS SANTOS


San Attalo. (Siglo VII) 
San Droctoveo. París, Francia.  (c. 580). (Siglo VI) 
San Juan de Mata. Francia (1160 1213) Fundador de la Comunidad de la Sma. Trinidad, o Padres Trinitarios 
San Víctor, mártir. África
Beato Elías del Socorro Nieves del Castillo. Cortázar, en México (Siglo XX ) Presbítero de la Orden de los Hermanos de San Agustín y mártir, que en el furor de la persecución, hecho prisionero por desempeñar ocultamente el ministerio, fue fusilado por odio al sacerdocio.
Beata María Eugenia Milleret de Brou. París, Francia  virgen, fundadora de la Congregación de Hermanas de la Asunción, para la educación cristiana de niñas.
San Macario de Jerusalén. Israel († 335) Obispo de Jerusalén

jueves, 27 de junio de 2013

NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO - 27/06


PATRONA DE LOS PADRES REDENTORISTAS Y DE HAÍTI
Advocación Mariana
Icono oriental antiguo de origen desconocido


El icono original está en el altar mayor de la Iglesia de San Alfonso, muy cerca de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma.

El icono de la Virgen, pintado sobre madera, de 21 por 17 pulgadas, muestra a la Madre con el Niño Jesús. El Niño observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su futura pasión. Se agarra fuerte con las dos manos de su Madre Santísima quien lo sostiene en sus brazos. El cuadro nos recuerda la maternidad divina de la Virgen y su cuidado por Jesús desde su concepción hasta su muerte. Hoy la Virgen cuida de todos sus hijos que a ella acuden con plena confianza.

Historia

En el siglo XV un comerciante acaudalado de la isla de Creta (en el Mar Mediterráneo) tenía la bella pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Era un hombre muy piadoso y devoto de la Virgen María. Cómo habrá llegado a sus manos dicha pintura, no se sabe. ¿Se le habría confiado por razones de seguridad, para protegerla de los sarracenos? Lo cierto es que el mercader estaba resuelto a impedir que el cuadro de la Virgen se destruyera como tantos otros que ya habían corrido con esa suerte.

Por protección, el mercader decidió llevar la pintura a Italia. Empacó sus pertenencias, arregló su negocio y abordó un navío dirigiéndose a Roma. En ruta se desató una violenta tormenta y todos a bordo esperaban lo peor. El comerciante tomó el cuadro de Nuestra Señora, lo sostuvo en lo alto, y pidió socorro. La Santísima Virgen respondió a su oración con un milagro. El mar se calmó y la embarcación llegó a salvo al puerto de Roma.

Cae la pintura en manos de una familia

Tenía el mercader un amigo muy querido en la ciudad de Roma así que decidió pasar un rato con él antes de seguir adelante. Con gran alegría le mostró el cuadro y le dijo que algún día el mundo entero le rendiría homenaje a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Pasado un tiempo, el mercader se enfermó de gravedad. Al sentir que sus días estaban contados, llamó a su amigo a su lecho y le rogó que le prometiera que, después de su muerte, colocaría la pintura de la Virgen en una iglesia digna o ilustre para que fuera venerada públicamente. El amigo accedió a la promesa pero no la llegó a cumplir por complacer a su esposa que se había encariñado con la imagen.

Pero la Divina Providencia no había llevado la pintura a Roma para que fuese propiedad de una familia sino para que fuera venerada por todo el mundo, tal y como había profetizado el mercader. Nuestra Señora se le apareció al hombre en tres ocasiones, diciéndole que debía poner la pintura en una iglesia, de lo contrario, algo terrible sucedería. El hombre discutió con su esposa para cumplir con la Virgen, pero ella se le burló, diciéndole que era un visionario. El hombre temió disgustar a su esposa, por lo que las cosas quedaron igual. Nuestra Señora, por fin, se le volvió a aparecer y le dijo que, para que su pintura saliera de esa casa, él tendría que irse primero. De repente el hombre se puso gravemente enfermo y en pocos días murió. La esposa estaba muy apegada a la pintura y trató de convencerse a sí misma de que estaría más protegida en su propia casa. Así, día a día, fue aplazando el deshacerse de la imagen. Un día, su hijita de seis años vino hacia ella apresurada con la noticia de que una hermosa y resplandeciente Señora se le había aparecido mientras estaba mirando la pintura. La Señora le había dicho que le dijera a su madre y a su abuelo que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro deseaba ser puesta en una iglesia; y, que si no, todos los de la casa morirían.

La mamá de la niñita estaba espantada y prometió obedecer a la Señora. Una amiga, que vivía cerca, oyó lo de la aparición. Fue entonces a ver a la señora y ridiculizó todo lo ocurrido. Trató de persuadir a su amiga de que se quedara con el cuadro, diciéndole que si fuera ella, no haría caso de sueños y visiones. Apenas había terminado de hablar, cuando comenzó a sentir unos dolores tan terribles, que creyó que se iba a morir. Llena de dolor, comenzó a invocar a Nuestra Señora para que la perdonara y la ayudara. La Virgen escuchó su oración. La vecina tocó la pintura, con corazón contrito, y fue sanada instantáneamente. Entonces procedió a suplicarle a la viuda para que obedeciera a Nuestra Señora de una vez por todas.

Accede la viuda a entregar la pintura

Se encontraba la viuda preguntándose en qué iglesia debería poner la pintura, cuando el cielo mismo le respondió. Volvió a aparecérsele la Virgen a la niña y le dijo que le dijera a su madre que quería que la pintura fuera colocada en la iglesia que queda entre la basílica de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. Esa iglesia era la de S. Mateo, el Apóstol.

La señora se apresuró a entrevistarse con el superior de los Agustinos quienes eran los encargados de la iglesia. Ella le informó acerca de todas las circunstancias relacionadas con el cuadro. La pintura fue llevada a la iglesia en procesión solemne el 27 de marzo de 1499. En el camino de la residencia de la viuda hacia la iglesia, un hombre tocó la pintura y le fue devuelto el uso de un brazo que tenía paralizado. Colgaron la pintura sobre el altar mayor de la iglesia, en donde permaneció casi trescientos años. Amado y venerado por todos los de Roma como una pintura verdaderamente milagrosa, sirvió como medio de incontables milagros, curaciones y gracias.

En 1798, Napoleón y su ejército francés tomaron la ciudad de Roma. Sus atropellos fueron incontables y su soberbia, satánica. Exilió al Papa Pío VII y, con el pretexto de fortalecer las defensas de Roma, destruyó treinta iglesias, entre ellas la de San Mateo, la cual quedó completamente arrasada. Junto con la iglesia, se perdieron muchas reliquias y estatuas venerables. Uno de los Padres Agustinos, justo a tiempo, había logrado llevarse secretamente el cuadro.

Cuando el Papa, que había sido prisionero de Napoleón, regresó a Roma, le dio a los agustinos el monasterio de S. Eusebio y después la casa y la iglesia de Sta. María en Posterula. Una pintura famosa de Nuestra Señora de la Gracia estaba ya colocada en dicha iglesia por lo que la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue puesta en la capilla privada de los Padres Agustinos, en Posterula. Allí permaneció sesenta y cuatro años, casi olvidada.

Hallazgo de un sacerdote Redentorista

Mientras tanto, a instancias del Papa, el Superior General de los Redentoristas, estableció su cede principal en Roma donde construyeron un monasterio y la iglesia de San Alfonso. Uno de los Padres, el historiador de la casa, realizó un estudio acerca del sector de Roma en que vivían. En sus investigaciones, se encontró con múltiples referencias a la vieja Iglesia de San Mateo y a la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Un día decidió contarle a sus hermanos sacerdotes sobre sus investigaciones: La iglesia actual de San Alfonso estaba construida sobre las ruinas de la de San Mateo en la que, durante siglos, había sido venerada, públicamente, una pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Entre los que escuchaban, se encontraba el Padre Michael Marchi, el cual se acordaba de haber servido muchas veces en la Misa de la capilla de los Agustinos de Posterula cuando era niño. Ahí en la capilla, había visto la pintura milagrosa. Un viejo hermano lego que había vivido en San Mateo, y a quien había visitado a menudo, le había contado muchas veces relatos acerca de los milagros de Nuestra Señora y solía añadir: "Ten presente, Michael, que Nuestra Señora de San Mateo es la de la capilla privada. No lo olvides". El Padre Michael les relató todo lo que había oído de aquel hermano lego.

Por medio de este incidente los Redentoristas supieron de la existencia de la pintura, no obstante, ignoraban su historia y el deseo expreso de la Virgen de ser honrada públicamente en la iglesia.

Ese mismo año, a través del sermón inspirado de un jesuita acerca de la antigua pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, conocieron los Redentoristas la historia de la pintura y del deseo de la Virgen de que esta imagen suya fuera venerada entre la Iglesia de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. El santo Jesuita había lamentado el hecho de que el cuadro, que había sido tan famoso por milagros y curaciones, hubiera desaparecido sin revelar ninguna señal sobrenatural durante los últimos sesenta años. A él le pareció que se debía a que ya no estaba expuesto públicamente para ser venerado por los fieles. Les imploró a sus oyentes que, si alguno sabía dónde se hallaba la pintura, le informaran dueño lo que deseaba la Virgen.

Los Padres Redentoristas soñaban con ver que el milagroso cuadro fuera nuevamente expuesto a la veneración pública y que, de ser posible, sucediera en su propia Iglesia de San Alfonso. Así que instaron a su Superior General para que tratara de conseguir el famoso cuadro para su Iglesia. Después de un tiempo de reflexión, decidió solicitarle la pintura al Santo Padre, el Papa Pío IX. Le narró la historia de la milagrosa imagen y sometió su petición.

El Santo Padre escuchó con atención. Él amaba dulcemente a la Santísima Virgen y le alegraba que fuera honrada. Sacó su pluma y escribió su deseo de que el cuadro milagroso de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera devuelto a la Iglesia entre Sta. María la Mayor y S. Juan de Letrán. También encargó a los Redentoristas de que hicieran que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera conocida en todas partes.

Aparece y se venera, por fin, el cuadro de Nuestra Señora

Ninguno de los Agustinos de ese tiempo había conocido la Iglesia de San Mateo. Una vez que supieron la historia y el deseo del Santo Padre, gustosos complacieron a Nuestra Señora. Habían sido sus custodios y ahora se la devolverían al mundo bajo la tutela de otros custodios. Todo había sido planeado por la Divina Providencia en una forma verdaderamente extraordinaria.

A petición del Santo Padre, los Redentoristas obsequiaron a los Agustinos una linda pintura que serviría para reemplazar a la milagrosa.

La imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue llevado en procesión solemne a lo largo de las vistosas y alegres calles de Roma antes de ser colocado sobre el altar, construido especialmente para su veneración en la Iglesia de San Alfonso. La dicha del pueblo romano era evidente. El entusiasmo de las veinte mil personas que se agolparon en las calles llenas de flores para la procesión dio testimonio de la profunda devoción hacia la Madre de Dios

A toda hora del día, se podía ver un número de personas de toda clase delante de la pintura, implorándole a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que escuchara sus oraciones y que les alcanzara misericordia. Se reportaron diariamente muchos milagros y gracias.

Hoy en día, la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se ha difundido por todo el mundo. Se han construido iglesias y santuarios en su honor, y se han establecido archicofradías. Su retrato es conocido y amado en todas partes.

Signos de la imagen de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro (conocida en el Oriente bizantino como el icono de la Madre de Dios de la Pasión)

Aunque su origen es incierto, se estima que el retrato fue pintado durante el decimotercero o decimocuarto siglo. El icono parece ser copia de una famosa pintura de Nuestra Señora que fuera, según la tradición, pintada por el mismo San Lucas. La original se veneraba en Constantinopla por siglos como una pintura milagrosa pero fue destruida en 1453 por los Turcos cuando capturaron la ciudad.

Fue pintado en un estilo plano característico de iconos y tiene una calidad primitiva. Todas las letras son griegas. Las iniciales al lado de la corona de la Madre la identifican como la “Madre de Dios”. Las iniciales al lado del Niño “ICXC” significan “Jesucristo”. Las letras griegas en la aureola del Niño: owu significan “El que es”, mientras las tres estrellas sobre la cabeza y los hombros de María santísima indican su virginidad antes del parto, en el parto y después del parto.

Las letras más pequeñas identifican al ángel a la izquierda como “San Miguel Arcángel”; el arcángel sostiene la lanza y la caña con la esponja empapada de vinagre, instrumentos de la pasión de Cristo. El ángel a la derecha es identificado como “San Gabriel Arcángel”, sostiene la cruz y los clavos. Nótese que los ángeles no tocan los instrumentos de la pasión con las manos, sino con el paño que los cubre.

Cuando este retrato fue pintado, no era común pintar aureolas. Por esta razón el artista redondeó la cabeza y el velo de la Madre para indicar su santidad. Las halos y coronas doradas fueron añadidas mucho después. El fondo dorado, símbolo de la luz eterna da realce a los colores más bien vivos de las vestiduras. Para la Virgen el maforion (velo-manto) es de color púrpura, signo de la divinidad a la que ella se ha unido excepcionalmente, mientras que el traje es azul, indicación de su humanidad. En este retrato la Madona está fuera de proporción con el tamaño de su Hijo porque es -María- a quien el artista quiso enfatizar.

Los encantos del retrato son muchos, desde la ingenuidad del artista, quien quiso asegurarse que la identidad de cada uno de los sujetos se conociera, hasta la sandalia que cuelga del pie del Niño. El Niño divino, siempre con esa expresión de madurez que conviene a un Dios eterno en su pequeño rostro, está vestido como solían hacerlo en la antigüedad los nobles y filósofos: túnica ceñida por un cinturón y manto echado al hombro. El pequeño Jesús tiene en el rostro una expresión de temor y con las dos manitas aprieta la derecha de su Madre, que mira ante sí con actitud recogida y pensativa, como si estuviera recordando en su corazón la dolorosa profecía que le hiciera Simeón, el misterioso plan de la redención, cuyo siervo sufriente ya había presentado Isaías.

En su doble denominación, esta bella imagen de la Virgen nos recuerda el centralismo salvífico de la pasión de Cristo y de María y al mismo tiempo la socorredora bondad de la Madre de Dios y nuestra.

 Oh, Señora Nuestra del Perpetuo Socorro,
Vos sois la Madre del Dios de la vida,
porque quiso el verdadero Dios y así lo
hizo, escogeros desde antes de que el
mundo fuera hecho y desde entonces os
invocamos quienes con fe plena, acudimos
a vos, para nuestras heridas del alma
curar, y lograr que las terrenas súplicas
nuestras, realidad se hagan, porque vos
siempre respondéis presurosa y con amor.
 
Mostró Dios, donde venerada seríais y
no halló lugar mejor que la de San Mateo
Apóstol Iglesia y por tres siglos, allí
permanecisteis y nadie ni nada atentó
contra vos, porque ni el necio Napoleón
creyendo haberos destruido, os venció,
porque pudo más la Providencia divina,
porque hoy gracias a ella, a todas horas
ver se puede a miles de fieles de toda
condición, implorar vuestra misericordia
en San Alfonso Iglesia, y la imagen Vuestra
que, como medio sirvió y sirve de milagros
por miles en curaciones y gracias, nos
recuerdan el amor de la pasión de Vuestro
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo y vuestra
socorredora bondad, como Madre de Dios;
oh, Señora Nuestra del Perpetuo Socorro.
© 2011 by Luis Ernesto Chacón Delgado

 
 

sábado, 8 de junio de 2013

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS




El 9 de junio de 2013 se celebra el día del Sagrado Corazón (En Colombia). La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo.
“Nunca debemos mirar hacia atrás, mis hijas, sino más bien ser fieles a cada instante a la voz de nuestro buen Jesús, que no se cansa de enseñarnos, de motivarnos, de animarnos, a veces por una inspiración, en otras ocasiones por el remordimiento de conciencia... es esta fidelidad de cada momento, esta tendencia a escuchar continuamente a la voz del Señor la que me gustaría ver en ti. " (Santa Magdalena Sofía Barat, de la Conferencia en la preparación de la Novena al Sagrado Corazón, 1861)


CONSAGRACIÓN DE COLOMBIA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

El 18 de octubre de 1899 estallaba en Colombia la última guerra civil que duró tres años y que se conoce como la Guerra de los Mil Días.

Esta prolongada guerra fratricida produjo consecuencias y efectos verdaderamente lamentables, como lo reconocen todos los historiadores.
 

En el conflicto murieron de 100 a 130 mil colombianos, cuando Colombia sólo contaba con 4 millones de habitantes. Fueron innumerables las viudas y los huérfanos que lloraban desconsolados a sus seres queridos.
 

La guerra paralizó todas las actividades económicas, sobre todo la explotación de los campos, presentándose una hambruna que no respetó a ninguna clase social y que puso a clamar de hambre a ricos y pobres en todo el territorio nacional. La economía del país se desplomó y el valor de la moneda se tornó irrisorio. Los fusiles y los cañones, además de cegar las vidas humanas, sembraban la destrucción en todo el territorio patrio.

Después de tres años de una guerra sangrienta y destructora, la situación del país se agravaba día por día y amenazaba con desembocar en una verdadera catástrofe nacional.

 

El entonces Arzobispo de Bogotá, Monseñor Bernardo Herrera Restrepo, iluminado por una luz interior, vio que la única solución en situación tan desesperada era acudir al Sagrado Corazón de Jesús.
 

Se dirigió entonces a la Presidencia de la República y como único medio para conseguir la tan anhelada paz, sugirió al vicepresidente encargado, el Doctor José Manuel Marroquín, la Consagración de la República al Sagrado Corazón de Jesús y el hacer un voto de construir un templo en su honor. El Presidente Encargado aceptó gustoso la sugerencia y el 22 de junio de 1902, en ceremonia inolvidable, consagró la República de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús y puso la primera piedra para el templo que es el actual Voto Nacional. Los efectos fueron inmediatos. Recordemos que la fe puede trasladar montañas.
 

A los 5 meses de la Consagración, se firmaba el tratado de Winsconsin, el 21 de noviembre de 1902, poniendo punto final a la sangrienta y prolongada guerra, iniciándose una era de paz y de concordia nacional.
 

Han transcurrido exactamente 106 años y pareciera que la situación en el país es tan grave y aún más grave de la de 1902, después de una guerra no declarada que ya se prolonga por un espacio de más de 50 años. Los efectos de esta guerra son tan funestos o más funestos que los de la Guerra de los Mil Días. Sobre todo en los últimos años, han muerto tantos colombianos anualmente, sumiendo en el dolor y las lágrimas a innumerables viudas y huérfanos. Los desplazados por la guerra que se encuentran en condiciones infrahumanas, superan los dos millones. Las poblaciones destrozadas por la guerrilla o por los paramilitares, han dejado en la ruina a miles de colombianos.
Por Jorge Eduardo Acero López, S. J.


Para comprender el sentido de esta devoción, podemos recordar el simbolismo teológico del concepto “corazón”: “Corazón significa el centro más íntimo de la persona humana, centro desde el cual el hombre se relaciona original y totalmente con las demás personas. El corazón es la unidad original y configuradora de los comportamientos de una persona. Sólo las personas tienen centro de la “existencia” y sus comportamientos son “cordiales”, o sea, nacen de un punto central común e íntimo que los reúne a todos y les acuña su último sentido” (Karl Rahner, Escritos de Teología, T. III).
Consagración joven al Corazón de Cristo

Corazón divino de Jesús,
por el Corazón de María,
la mujer nueva de Nazaret,
nos consagramos a tu Corazón
para ser en nuestro mundo
antorcha de esperanza para los decaídos,
alegría para tantos jóvenes
que se encuentran solos y desesperados.
No nos dejes caer en la tentación
de no hacer nada.

Ayúdanos a sembrar los caminos
de amor a los que sufren
y ser entre los jóvenes
constructores de la Civilización del Amor. Amén.


Ofrecimiento al Sagrado Corazón de Jesús

Jesús mío dulcísimo, que en vuestra infinita y dulcísima misericordia prometisteis la gracia de la perseverancia final a los que comulgaren en honra de vuestro Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes seguidos: acordaos de esta promesa, y a mí, indigno siervo vuestro, que acabo de recibiros sacramentado con este fin e intención, concededme que muera detestando todos mis pecados, esperando en vuestra inefable misericordia y amando la bondad de vuestro amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.
 

Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, tened piedad de nosotros. Padrenuestro...
 

Corazón de Jesús, rico en todos los que os invocan, tened piedad de nosotros. Padrenuestro...
 

Corazón de Jesús, esperanza de los que mueren en Vos, tened piedad de nosotros. Padrenuestro...

Consagración de la Familia a los Sagrados Corazones de Jesús y María

Santísimos corazones de Jesús y María,
unidos en el amor perfecto,
como nos miráis con misericordia y cariño,
consagramos nuestros corazones,
nuestras vidas, y nuestras familias a Vosotros.

Conocemos que el ejemplo bello
de Vuestro hogar en Nazaret fue un modelo
para cada una de nuestras familias.
Esperamos obtener, con Vuestra ayuda,
la unión y el amor fuerte y perdurable
que Os disteis.

Qué nuestro hogar sea lleno de gozo.
Qué el afecto sincero, la paciencia, la tolerancia,
y el respeto mutuo sean dados libremente a todos.
Qué nuestras oraciones
incluyan las necesidades de los otros,
no solamente las nuestras.
Y qué siempre estemos cerca de los sacramentos.
Bendecid a todos los presentes
y también a los ausentes,
tantos los difuntos como los vivientes;
qué la paz esté con nosotros,
y cuando seamos probados,
conceded la resignación cristiana
a la voluntad de Dios.

Mantened nuestras familias cerca
de Vuestros Corazones;
qué Vuestra protección
especial esté siempre con nosotros.

Sagrados Corazones de Jesús y María,
escuchad nuestra oración.
Amen

Promesas

Promesas principales hechas por el Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita de Alacoque:
  1. A las almas consagradas a mi Corazón, les daré las gracias necesarias para su estado.
  2. Daré la paz a las familias.
  3. Las consolaré en todas sus aflicciones.
  4. Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, y principalmente en la hora de la muerte
  5. Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas
  6. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia
  7. Las almas tibias se harán fervorosas
  8. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección
  9. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta y sea honrada.
  10. Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos
  11. Las personas que propaguen esta devoción, tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.
  12. A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final.
La gran promesa: La Eucaristía

Entre las muchas y ricas promesas que Jesucristo hizo a los que fuesen devotos de su Sagrado Corazón, siempre ha llamado la atención la que hizo a los que comulgasen en honra suya nueve primeros viernes de mes seguidos. Es tal, que todos la conocen con el nombre de la Gran Promesa.

La Devoción al Corazón divino de Jesucristo se empezó a practicar, en su esencia, ya en los principios de la iglesia, pues los Santos tuvieron muy presente, al honrar a Jesucristo, que había manifestado su Corazón, símbolo de su amor en momentos augustos. Con todo, esta devoción, en su forma actual, se debe a las revelaciones que el mismo Jesucristo hizo a Santa Margarita María (1649-1690), sobre todo cuando el 16 de junio de 1657, descubriéndole su Corazón, le dijo:

«He aquí este Corazón que ha amado tanto a los hombres, que no ha omitido nada hasta agotarse y consumirse para manifestarles su amor, y por todo reconocimiento, no recibe de la mayor parte más que ingratitudes, desprecios, irreverencias y tibiezas que tienen para mí en este sacramento de amor. »

Entonces fue cuando Jesús dió a su servidora el encargo de que se tributase culto a su Corazón y la misión de enriquecer al mundo entero con los tesoros de esta devoción santificadora. El objeto y el fin de esta devoción es honrar al Corazón adorable de Jesucristo, como símbolo del amor de un Dios para nosotros; y la vista de este Sagrado Corazón, abrasado de amor por los hombres, y al mismo tiempo despreciado de estos, nos ha de mover a amarle nosotros y a reparar la ingratitud de que es objeto.

Entre las prácticas que comprende esta devoción, conformes con el fin de la misma, sobresale la de la Comunión de los nueve primeros viernes de mes seguidos, para conseguir además la gracia de la penitencia final, según promesa hecha por el mismo Sagrado Corazón a Santa Margarita María, para todos los fieles.


He aquí la promesa:

Un viernes, durante la Sagrada Comunión, dijo estas palabras a su devota esclava:

«Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos la gracia final de la penitencia; no morirán en pecado ni sin recibir los sacramentos, y mi divino Corazón les será asilo seguro en aquel último momento.»


Lo que es necesario hacer para obtener esta gracia :

Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos en gracia de Dios, con intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús. 

Cómo puede hacerse :
 

Por la mañana se puede tener Comunión general a buena hora, y a la tarde una función más o menos breve y solemne al Corazón de Jesús exponiendo al Santísimo, explicando o leyendo la intención del mes, o algo acerca de ella, rezando las letanías o algún acto de desagravios o de consagración. Caso de no poderse hacer esto a la tarde, se puede hacer todo a la mañana en la Misa de Comunión o en la Misa vespertina si la hay.
 

Cuando no hay función o culto público o no puede uno asistir a él, hágase en particular lo que se hace por otros en público. Para lo cual se puede rezar la oración que se expone más adelante, y además las letanías del Corazón de Jesús o alguna consagración al Corazón de Jesús. 


¡Que tal amor el de Cristo y su corazón!
que de todos los corazones hombre
solo uno nos amó hasta la muerte
y una muerte no cualquiera sino de cruz
en el calvario cruento que sin vanagloria
alguna de su realeza su Corazón entregó
y que pese a su agonía trasegó sólo amor
perdón y misericordia a sus verdugos
hasta el último segundo de su vida santa
¡Que tal amor el de Cristo y su Corazón!.
© 2013 by Luis Ernesto Chacón Delgado





viernes, 3 de mayo de 2013

VENERACIÓN A LA SANTA CRUZ



LA SANTA CRUZ
La invención o hallazto de la Santa Cruz
Año 326 


Una canción religiosa dice: "Venid oh cristianos - la cruz veneremos - la cruz recordemos - de Cristo Jesús…

Tengamos siempre en nuestras casas la Santa Cruz. Un crucifijo que nos recuerde lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos. Y ojalá besemos de vez en cuando sus manos y sus pies. Así lo hacían siempre los santos.

No nos acostemos jamás ni nos levantemos ningún día sin hacer la señal de la cruz, bien hecha, despacio, desde la frente hasta el pecho y del hombro izquierdo hasta el derecho, y pronunciando los tres Santísimos nombres del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Esto trae bendición y muchos favores celestiales, y aleja al demonio y libra de muchos males y peligros.

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen
 

Historia

Con este signo vencerás:

Cuenta el historiador Eusebio de Cesarea que el general Constantino, hijo de Santa Elena, era pagano pero respetaba a los cristianos. Y que teniendo que presentar una terrible batalla contra el perseguidor Majencio, jefe de Roma, el año 311, la noche anterior a la batalla tuvo un sueño en el cual vio una cruz luminosa en los aires y oyó una voz que le decía: "Con este signo vencerás", y que al empezar la batalla mandó colocar la cruz en varias banderas de los batallones y que exclamó: "Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena". Y la victoria fue total, y Constantino llegó a ser Emperador y decretó la libertad para los cristianos, que por tres siglos venían siendo muy perseguidos por los gobernantes paganos.

Escritores sumamente antiguos como Rufino, Zozemeno, San Cristótomo y San Ambrosio, cuentan que Santa Elena, la madre del emperador, pidió permiso a su hijo Constantino para ir a buscar en Jerusalén la cruz en la cual murió Nuestro Señor. Y que después de muchas y muy profundas excavaciones encontró tres cruces. Y como no sabían cómo distinguir la cruz de Jesús de las otras dos, llevaron una mujer agonizante. Al tocarla con la primera cruz, la enferma se agravó, al tocarla con la segunda, quedó igual de enferma de lo que estaba antes. Pero al tocarla con la tercera cruz, la enferma recuperó instantáneamente la salud. Y entonces Santa Elena, y el obispo de Jerusalén, Macario, y miles de devotos llevaron la cruz en piadosa procesión por las calles de Jerusalén. Y que por el camino se encontraron con una mujer viuda que llevaba a su hijo muerto a enterrar y que acercaron la Santa Cruz al muerto y éste resucitó.

Por muchos siglos se ha celebrado en Jerusalén y en muchísimos sitios del mundo entero, la fiesta de la Invención o hallazgo de la Santa Cruz el día 3 de Mayo.


Oh, Madero Santo de la Cruz;
del cuerpo del Señor Nuestro
reposo cruento, y Santa Elena
de Constantino, madre; él, su
hijo; en Cristo Jesús, creyó
porque entre sueños vio, una
brillante Cruz, y como eco,
una voz que le decía: “con
este signo vencerás”. Y, fue
así, venció Constantino y a
los cristianos libertó. Y, Elena,
en Jerusalén, el venerable
Madero halló y resucitaron
muertos y muchos prodigios
incontables se obraron allí;
oh, Madero Santo de la Cruz.

© 2013 by Luis Ernesto Chacón Delgado





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